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¿Patología del habla
para adultos?
Por Militza Vélez, MS, CCC-SLP |
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Aunque muchos consideran la evaluación y el tratamiento para problemas del habla de los niños a veces es también necesaria para los adultos. La terapia del habla en adultos es parte de los programas de recuperación de muchas condiciones y se podría usar no tan sólo para tratar el habla o lenguaje sino también para comer y tragar.
La mayoría de estos desórdenes se desarrollan gradualmente pero cualquiera puede presentar dificultad repentina del habla, lenguaje o tragado, a consecuencia de trauma a la cabeza o derrame cerebral. Usualmente estos servicios son referidos por el médico para condiciones médicas que afectan las destrezas motoras como Parkinson o Esclerosis Múltiple, al igual que accidentes que producen daño a la garganta, quijada y estructuras faciales. Otras personas pueden que necesiten estos servicios por un síndrome (Ej. Bell’s Palsy) o debido a efectos secundarios de una cirugía, como de carótidas. Los patólogos del habla son parte integral del equipo de profesionales interesados en la evaluación y tratamientos de pacientes con cáncer de cabeza y cuello debido a la alta incidencia en estos casos.
En adultos las siguientes dificultades se suelen trabajar en terapias:
• Sensación de los alimentos se atascan en la garganta
• Babeo
• Lentitud al comer o dificultad para tragar pastillas
• Problemas para masticar o tragar, “se ahoga”
• Dificultad para pronunciar sonidos o palabras
• Voz ronca, débil, volumen bajo
• Problemas de memoria
• No logra comprender o mantener una conversación
• Tartamudez
• Pérdida auditiva
La lucha por comunicarse o alimentarse obviamente suele ser frustrante por lo que no es raro que cause depresión. El objetivo es que el paciente logre el mayor control posible sobre estas destrezas. Aunque los servicios de terapia del habla puede que no cure todas las patologías sí ayuda grandemente a proveer el tratamiento adecuado. Algunos pacientes obtienen gran mejoría y hasta recuperación completa de todas las destrezas, mientras que otros tienen que practicar mucho para lograr cada pequeño progreso de sus habilidades. Por supuesto que requiere de mucho deseo de progresar, práctica y esfuerzo puesto que no hay una pastilla que cure los problemas al tragar (comer) ni otra que cure los problemas al hablar.
Cabe notar que cuando un niño tiene un problema, los padres hacen lo imposible por ayudarlo pero cuando un envejeciente padece una condición, a veces la historia es diferente. Los envejecientes desconocen de los servicios que existen y a los que tienen derecho, a menos que su médico los refiera, muchos tienden a no buscar ayuda.
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