Año 10 - Mar. - Abr. 2008

San Juan, Puerto Rico
Derechos Reservados © 2008

 

 
 
 

Perdiendo Nuestros Cielos
(La Contaminación Lumínica)

Por: Dr. Efraín Vidal

En Puerto Rico, cada día que pasa perdemos más la capacidad para admirar y disfrutar de las bellezas que nos brinda nuestro planeta. Vienen a mi memoria las imágenes de hace 35 años cuando desde el techo de mi casa de Río Piedras podía ver muchas de las constelaciones que cubren el cielo nocturno. ¿Recuerdan las noches luego del huracán Georges? Ese cielo estrellado y la visión impresionante de la Vía Láctea como nunca antes vista. Con espectáculos como esos no hacia falta la televisión. Durante el apagón registrado en la costa este de EU meses después del trágico 9-11 hubo mucha confusión e histeria porque las personas veían una nube de explosión en el cielo y pensaban en un acto terrorista. ¡Esa nube era la Vía Láctea!

La contaminación de luz se ha convertido en un problema mayor en nuestra isla debido a la proliferación de anuncios iluminados, el uso inadecuado de la iluminación y sobre todo, a la falta de conocimiento o interés de los ciudadanos y el gobierno. Esto no es progreso. De ninguna manera queremos decir que se dejen a obscuras las ciudades o centros públicos, lo que pedimos es que la iluminación se utilice adecuadamente. ¿Cuántas veces hemos pasado cerca de instalaciones deportivas tarde en la noche que tienen el sistema de alumbrado encendido y no hay nadie utilizando las mismas? ¿Cuántos anuncios vemos de noche en las calles y en edificios "arquitectónicos" deslumbrantes que tienen los sistemas de iluminación enfocando hacia arriba? ¿Se han fijado en la iluminación de calles, estacionamientos, centros públicos o edificios? Habrán notado que la mayor parte de la misma se dispersa y se pierde hacia arriba, que hasta resulta molestoso para nuestros ojos. Todo esto es el resultado de un sistema de iluminación inadecuado que, además de no estar correctamente colocado, no poseen protectores de dispersión que ayuden a evitar el reflejo molestoso, y si estamos hablando de seguridad, ese deslumbrar en nuestros ojos pone en peligro nuestra seguridad y la de peatones mientras manejamos.

En EU anualmente se pierden entre 1.5 a 2 billones de dólares en energía eléctrica, producto de una iluminación desperdiciada que resulta en contaminación lumínica. Si pensamos en las plantas generadoras de energía que utilizan el carbón y que además producen anualmente sobre 12 millones de toneladas de C02 que se van a la atmósfera, notamos que es un verdadero desperdicio de recursos con el resultante de una doble contaminación ambiental.

En el campo de la salud también se han estudiado los efectos de la contaminación lumínica relacio- nándole con un aumento en la incidencia de algunos tipos de cáncer, como el de seno, próstata, etc. Esto, debido al efecto nocivo de alterar los ciclos circadianos y metabolismo de ciertas hormonas como la melatonina. La contami- nación de luz ha tenido su efecto también sobre la flora y la fauna de algunas áreas provocando la migración de algunas especies de aves poniéndolas en peligro de extinción.

En Puerto Rico, debido a nuestra posición geográfica, somos privilegiados ya que podemos disfrutar de las maravillas del cielo del hemisferio norte y gran parte del hemisferio sur lo que no es posible en otros países. Por esta razón, deberíamos preocuparnos por cuidar y defender nuestros cielos y nuestro ambiente para el disfrute actual de todos y de futuras generaciones. Recuerda siempre, vivimos en una pequeña isla de un pequeño y perecedero planeta; ¡Protejámoslo!

El autor es miembro director de la Sociedad de Astronomía del Caribe.
www.sociedadastronomia.com