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Año 12 - abril 2010

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fotoResiliencia: Descubriendo mis
fortalezas

Hace unas semanas le pregunté a mi hijo si era feliz y me miró a los ojos y me dijo, “bueno soy 95 por ciento feliz… no, pensándolo bien, soy 99 por ciento feliz y uno por ciento infeliz por culpa de mi compañero de la escuela que a veces me molesta”. Su respuesta me dejó sorprendida, no porque pensaba que él fuera infeliz, sino porque pensé en todas las veces que me he sentido 99% infeliz por razones que no merecen ni 1% de infelicidad. Fue inevitable cuestionarme, ¿Cómo es posible que un niño de 11 años, con unas dificultades físicas que no le permiten hacer lo que la mayoría de sus compañeros hacen, se sienta tan feliz? ¿Cómo puede ser, a pesar de las frustraciones que pueda experimentar? ¿Que a su edad tenga la capacidad de enfocarse en todos las cosas que lo hacen feliz? ¿Por qué algunos seres humanos no tienen esta capacidad y sólo ven lo que les falta en la vida?

Esto, mis amigos, es un excelente ejemplo de resiliencia. Es la capacidad humana para enfrentar, sobreponerse y ser fortalecido o transformado por experiencias de adversidad (Grotberg, 1999) Las primeras investigaciones realizadas sobre la resiliencia se ocuparon de identificar los factores y las características de aquellos niños que vivían en condiciones adversas y eran capaces de sobreponerse a ellas, y diferenciarlos de aquellos que vivían bajo las mismas condiciones pero sin la capacidad de sobreponerse o enfrentar positivamente las experiencias.

El enfoque de la resiliencia nos permite pensar que, no obstante las adversidades sufridas por una persona, una familia o una comunidad, se tiene el potencial y la capacidad para desarrollarse y alcanzar niveles de salud y bienestar. Esa capacidad permite tolerar, manejar y aliviar las consecuencias psicológicas, fisiológicas, conductuales y sociales provenientes de experiencias “traumáticas”, sin una mayor desviación del curso del desarrollo, con la comprensión adecuada de las experiencias y sus reacciones (Pynoos, 1984)

La resiliencia se identifica como una capacidad del ser humano, por lo tanto, todos podemos desarrollarla y ayudar a desarrollarla en cada uno de nuestros hijos. Como padres de niños especiales podemos crear un ambiente en el cual podamos identificar factores de trauma, riesgo o amenaza para poder desarrollar estrategias de adaptación positiva y de superación. La adversidad incluye factores de riesgo, como vivir en pobreza, o una situación de vida especifica, como una enfermedad.

Las investigaciones en el tema han cambiado la forma en que percibimos al ser humano, de modelos basados en necesidades y enfermedad, a uno basado en prevención y promoción, enfocado en el potencial, las fortalezas y los recursos que el ser humano tiene en sí mismo y a su alrededor.

Los invito a leer sobre la resiliencia. El poder que tenemos los padres sobre el desarrollo social, psicológico y emocional de nuestros hijos es incalculable. Tenemos que cuestionarnos, investigar, movernos y encontrar las estrategias adecuadas que nos lleven a descubrir las fortalezas que poseemos como padres y las que poseen nuestros hijos especiales. Así podremos ayudarlos a ser unos niños especialmente felices.

Si deseas compartir tus experiencias, tienes preguntas o sugerencias, puedes escribirme a: luchando_conamor@yahoo.com

 
 

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