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Sexualidad y nuestros hijos
Hace un tiempo estuve realizando unos talleres sobre sexualidad a padres de niños y niñas de escuela elemental sobre cómo identificar conductas sexuales en sus hijos. Para mi sorpresa terminé, en muchos de ellos, ofreciendo educación sexual a los adultos. El tema de la sexualidad siempre ha sido un tema tabú, pero me resulta increíble que en esta época en que nuestros hijos están expuestos a tanta información, todavía los padres piensen que sus hijos son lo demasiado pequeños para hablarle sobre su sexualidad. Me preocupa aún más, con los niños con discapacidad, en una sociedad que le falta mucho por aprender sobre la inclusión de las personas con discapacidad en todas las áreas: social, psicológica, legal, educativa, entre otras.
La sexualidad es fundamental para el desarrollo y ajuste de la personalidad de cada individuo, por lo tanto, todas las personas la poseen y tienen la oportunidad de vivirla a su manera (Rivera, 2008) Partiendo de esta definición, cada ser humano tiene el derecho de vivir a plenitud su sexualidad, apropiarse de su cuerpo y conocerlo, para poder tomar decisiones sobre él. Los niños manifiestan su sexualidad con su forma de vestir, hablar, caminar, demostrar afecto, relaciones con los demás y la búsqueda de la intimidad y del placer. Es necesario que nosotros como padres enseñemos a nuestros hijos desde pequeños a identificar y conocer las partes de su cuerpo como algo completamente natural. Que los enseñemos a llamar cada parte por su nombre, y que se sientan en la libertad de tocar las partes de su cuerpo, recordándole y dándole el espacio para su intimidad. Contestemos sus preguntas en el momento en que las hacen y brindemos material, como libros sobre sexualidad, que contengan dibujos para que ellos tengan en su cuarto y se sientan en la libertad de acudir a él cuando sientan la necesidad y no se atrevan a preguntarnos.
Como padres de niños con discapacidad tenemos dos responsabilidades importantes: educarnos sobre el tema de la sexualidad, para poder educar a nuestros hijos; y educarnos e investigar sobre su discapacidad, para aprender con ellos sobre su sexualidad. No debemos asumir que por tener una discapacidad mental o física no son seres sexuales. Comparto con ustedes parte de un reportaje realizado a la Dra. Beatriz Literat, ginecóloga y especialista en sexualidad en Argentina para que reflexionen y se pregunten qué más pueden aprender para enseñar a sus hijos.
“Cualquier persona es sexuada y sexual desde su nacimiento. Si su salud general es buena y si no está afectada por factores secundarios como diabetes, hipertensión, hipotiroidismo o alcoholismo, no tiene por qué estar disminuida su libido. Sería lo mismo que preguntar si el apetito está afectado como consecuencia de una discapacidad, o la función respiratoria, por ejemplo. La palabra discapacidad va a tener que ser reemplazada con el tiempo por el nombre propio del problema. Así la pregunta sería: ¿las personas que padecen de disminución auditiva pueden, por su sordera tener alguna disfunción sexual? ¿Y los ciegos? ¿Y las personas con la enfermedad de Alzheimer? ¿Y las personas parapléjicas? ¿Y los que tienen Síndrome Down? ¿Y las personas con trastorno obsesivo compulsivo o con esquizofrenia? Entonces tendremos que comenzar a hablar acerca de cada una de estas enfermedades para comprender en qué aspecto, desde lo biológico, puede estar alterada la función sexual o no. No nos olvidemos que en un sentido amplio, todos padecemos ciertas incapacidades que nos limitan en el mundo, y los problemas sexuales pueden ser padecidos por personas aparentemente muy sanas y normales”. |
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